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Ilustración abstracta de una figura rodeada por tres arcos concéntricos, el más externo cerrado por un pequeño círculo.

Padres de Hoy · Capítulo 14

Consecuencias de la falta de afecto en la infancia

Tres adultos, un mismo patrón: lo que la privación emocional en la infancia le hace al amor más adelante, y la escucha que lo evita.

La forma en que los padres se relacionan con sus hijos moldea cómo esos hijos se relacionarán emocionalmente de adultos. La autora lo ilustra con tres pacientes adultos:

  • José, 28 años, se enamora perdidamente de cada nueva pareja y luego, en cuestión de meses, se aburre y se irrita por pequeñeces (que tarde en devolverle la llamada, un regalo que consideró barato) y termina la relación. No se dio cuenta de que su novia había pasado días organizándole la fiesta de cumpleaños.
  • Andrés, 32 años, solo se siente atraído por mujeres no disponibles (casadas, en relaciones largas, que viven lejos) y centradas en sí mismas. Las mujeres cálidas y cariñosas no le interesan. Cada relación termina en frustración y depresión.
  • Marisa, 42 años, es una madre cálida y protectora, casada con un marido frío, absorbido por el trabajo, que se refugia en la computadora. Toda su vida gira en torno a su hija, y sigue esperando que él cambie.

Carencia emocional

Los tres sufren lo que la autora llama carencia emocional: una sensación crónica de que algo falta, de que nadie escucha ni se preocupa. Algunas personas que la padecen exigen demasiado y nunca están satisfechas; otras eligen parejas que “saben” que no pueden darles lo que necesitan. Comienza en la primera infancia, cuando el niño siente que no hay nadie para él.

Dónde comienza. La autora sitúa su origen principalmente en la relación con la madre o la cuidadora principal, que se convierte en el modelo de las relaciones íntimas posteriores. Puede surgir cuando la madre es fría o distante; cuando el niño no se siente amado, valorado y especial; cuando la madre le dedica poco tiempo o atención o no percibe sus necesidades físicas y emocionales; o cuando el niño queda a cargo de parientes durante largos períodos. Las familias numerosas, una madre trabajadora agotada o una madre deprimida pueden hacer que el niño sienta que “mi mamá no está para mí”.

La infancia de los pacientes. La madre de José, joven y soltera, siempre se estaba arreglando para salir y le decía que se cuidara solo. La madre de Marisa la mantenía cerca, pero la trataba como una extensión de sí misma: la vestía como una muñeca para lucirla y luego la ignoraba; más tarde, Marisa se casó con un hombre adinerado, como su madre quería. Andrés tuvo todas las ventajas materiales, pero su madre, una figura de la televisión, vivía absorbida por su carrera y su apariencia y le costaba demostrar afecto. De adulto, él siguió buscando amor en mujeres que, como ella, no podían dárselo.

Muchos adultos con carencia emocional insisten en que tuvieron una infancia normal y que no les faltó nada, porque la falta de alimento emocional es difícil de ver.

Prevención

Escuche de verdad a sus hijos, aun cuando parezca algo sin importancia. Apague el televisor o deje lo que esté haciendo, mírelos a los ojos, pregúnteles cómo se sienten con respecto a las cosas, abrácelos, hagan actividades juntos y demuéstreles que siempre pueden contar con usted.

Nota: El capítulo atribuye el origen de la carencia emocional casi exclusivamente a las madres, lo que refleja el enfoque de la teoría del apego de la época. Hoy estas mismas ideas suelen aplicarse a cualquier cuidador principal, y al papel del padre se le da el mismo peso.

Todos los capítulos

Un resumen con nuestras propias palabras de un capítulo de Padres de hoy: Instrucciones para criar a sus hijos en los tiempos modernos, de Iris Yankelevich, LCSW (Llewellyn Español, 2006). No es una reproducción del texto original. Más sobre el libro.

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