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Ilustración abstracta de una hilera de piedras geométricas con una fuera de lugar, que un arco curvo devuelve suavemente a la fila.

Padres de Hoy · Capítulo 10

Cómo ayudar a los niños con dificultades de aprendizaje

Aceptar el diagnóstico, buscar la causa a tiempo, y las señales de que un niño está batallando: de la confusión direccional a la hostilidad repentina.

Cuando se determina que un niño tiene dificultades de aprendizaje, los padres enfrentan decisiones clave. Primero, si aceptan el diagnóstico; pedir una segunda opinión está bien, pero no se puede hacer nada hasta que los padres acepten los hechos, ya que de eso dependen las adaptaciones en casa y en la escuela. Segundo, cómo ayudar. Algunos padres lo mantienen en secreto o esperan que se pase; otros lo convierten en el centro de la vida familiar. Ambos extremos son contraproducentes.

Clases especiales y terapia. Muchos padres se resisten a las clases especiales o a la terapia porque sienten que a su hijo lo están señalando. Pero en una clase regular sin ayuda, estos niños suelen sufrir burlas, sentirse fracasados y pueden desarrollar problemas de conducta o aislarse, a veces hasta negarse a ir a la escuela. Un niño que entiende que una dificultad puede superarse con el tratamiento adecuado está más dispuesto a colaborar y no se siente tonto. Ocultarle la verdad al niño no ayuda; nadie resuelve un problema que no quiere reconocer.

Busque la causa a tiempo. Un psicólogo usa pruebas y observación para determinar si la causa es emocional o física; las causas físicas requieren un neurólogo u otro especialista. Cuanto antes se encuentre la causa, más rápido se podrá tratar. La demora permite que el problema empeore. La autora describe una cadena de baja autoestima, abandono escolar, pocas oportunidades laborales y elección de parejas que refuerzan la sensación de no valer nada. Las dificultades de aprendizaje no tienen nada que ver con la inteligencia, y solo un profesional puede diagnosticarlas o evaluar su gravedad; la cantidad de síntomas no es una medida de la gravedad.

Señales comunes

  • Confusión de direcciones: dificultad para distinguir la izquierda de la derecha (relevante a partir de los 5 años). Los adultos suelen desarrollar trucos, como fijarse en qué muñeca llevan el reloj.
  • Dificultad para recordar secuencias: el abecedario, los meses del año, los dígitos de un número de teléfono en el orden correcto.
  • Desarrollo lento del habla: empezar a hablar tarde, hablar como bebé, cecear o tener dificultad con ciertos sonidos. Un retraso temprano del habla puede reaparecer más adelante como un problema de lectura.
  • Dificultad para leer la hora y percibir el tiempo: dificultad para leer un reloj de agujas, confundir antes/después o temprano/tarde, falta de un sentido interno del tiempo. Avisar cinco minutos antes de la hora de dormir ayuda.
  • Dificultad para expresarse: saber lo que quieren decir pero no encontrar las palabras; pueden reaccionar físicamente en las discusiones; pueden leer bien pero tener problemas para responder preguntas sobre el texto.
  • Poco control motor: tropezar, no poder atrapar la pelota, derramar cosas. El tenis o la natación pueden ayudar; a veces la motricidad fina no se ve afectada.
  • Problemas de atención: poca capacidad de atención, se distraen con facilidad. Ofrézcale un lugar tranquilo para hacer la tarea, frente a una pared, lejos de las ventanas y del ir y venir de la familia, además de juegos de concentración.
  • Hiperactividad: incapacidad para permanecer sentado. Trátela antes de que la autoestima del niño se vea afectada por el rechazo de los adultos; la terapia puede dar muy buenos resultados.
  • Lectura deficiente: leer palabras difíciles pero tropezar con palabras cortas como “a” o “cuando”; leer bien en silencio pero mal en voz alta; ocultar el problema. Escribir una palabra y encontrar otra en la página puede provocar una frustración intensa.
  • Incapacidad para copiar con precisión: errores incluso al copiar del pizarrón. Los ejercicios repetitivos de copia no lo solucionan; una terapia específica, sí.
  • Mala ortografía: dificultad para recordar el orden de las letras y la ortografía (por ejemplo, b o v en español). Las terapias específicas y la lectura habitual ayudan.
  • Dificultad para escribir: niños que hablan con fluidez y claridad pero se bloquean cuando se les pide que escriban.
  • Hostilidad y agresividad: los niños que no reciben ayuda ni comprensión pueden volverse hostiles, agresivos o retraídos. Unos padres comprensivos y una buena terapia les ahorran el dolor del fracaso y las acusaciones de ser vagos o distraídos.

Todos los capítulos

Un resumen con nuestras propias palabras de un capítulo de Padres de hoy: Instrucciones para criar a sus hijos en los tiempos modernos, de Iris Yankelevich, LCSW (Llewellyn Español, 2006). No es una reproducción del texto original. Más sobre el libro.

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