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Ilustración abstracta de una figura adulta vuelta hacia una figura infantil con la mano abierta, y una hilera de círculos que representa la atención entre ambas.

Padres de Hoy · Capítulo 2

Cómo cambiar las conductas inadecuadas de los niños

Cómo elegir en qué conductas trabajar primero, por qué la atención es el premio que las moldea, y cómo usar el Time Out para enseñar y no para castigar.

Cambiar una conducta sin dañar al niño es un gran desafío. El primer paso es elegir en qué conductas trabajar, empezando por las más agresivas o perturbadoras, ya que son las que más problemas causan en las relaciones y las que más afectan la autoestima del niño.

Una lista de verificación. La autora ofrece una lista de conductas problemáticas comunes para que los padres las marquen y les den prioridad, entre ellas: pegar, hacer berrinches a los gritos, burlarse de los demás, arrojar cosas, contestar mal, arrebatar juguetes, romper cosas a propósito, patear, morder, tirar del pelo, escupir, interrumpir constantemente, lastimar animales, dañar objetos, provocar peleas, exigir las cosas de inmediato, quejarse todo el tiempo, desobedecer, decir malas palabras, hacer gestos groseros, exigir compras en cada salida, usar el llanto y el enojo como presión, mentir, negarse a ayudar y hacer ruidos molestos. Solo hay que trabajar sobre las conductas repetidas; ante las ocasionales, averigüe qué motivó al niño y dígale con claridad que no debe volver a ocurrir.

Ignorar la conducta inadecuada

La técnica más sencilla es retirar la atención de la conducta no deseada, idealmente antes de que se convierta en un hábito arraigado. Muchos niños descubren que el mal comportamiento les da más atención que el bueno. Si los padres prestan la misma atención a ambos, nada cambia, por eso la atención debe dirigirse sobre todo a las acciones positivas, y hasta las pequeñas mejoras deben notarse y elogiarse. La autora lo compara con recibir halagos por un corte de pelo nuevo: seguimos haciendo lo que nos gana aprobación. Las recompensas deben ser afecto (palabras cálidas, abrazos), no regalos materiales.

Los padres deben esperar que la conducta empeore antes de mejorar: un niño que no recibe atención gritará más fuerte. La autora recomienda prepararse con un diálogo interno (“Cuando Toni no consiga mi atención va a llorar más fuerte; si reacciono ahora, solo le enseño cuánto tiene que gritar”). Con el tiempo el niño se da por vencido, se calma, se duerme o se pone a jugar.

Tiempo fuera

El tiempo fuera consiste en retirar al niño brevemente de todo estímulo para que haga una pausa y reflexione. Por ejemplo, un niño que le pega a un hermano después de haber sido advertido es enviado a un lugar aburrido (su cuarto o el baño) durante aproximadamente un minuto por cada año de edad. Reglas clave:

  • Envíe al niño de inmediato, con menos de diez palabras y en menos de diez segundos, para que sea una consecuencia directa.
  • Nadie le habla ni juega con él; nada de televisión, radio ni juguetes. El objetivo es el aburrimiento; leerle un cuento lo anula.
  • Use un temporizador de cocina o una alarma, para que sea un objeto, y no el padre, el que controle el tiempo.
  • Nunca encierre al niño con llave ni use un lugar oscuro o mal ventilado.
  • Después, pregúntele por qué lo mandaron allí, para que relacione la consecuencia con la acción.
  • Úselo para una conducta específica (funciona mejor con actos agresivos o impulsivos), no para todo.

Todos los capítulos

Un resumen con nuestras propias palabras de un capítulo de Padres de hoy: Instrucciones para criar a sus hijos en los tiempos modernos, de Iris Yankelevich, LCSW (Llewellyn Español, 2006). No es una reproducción del texto original. Más sobre el libro.

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