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Ilustración abstracta de una figura infantil y una adulta sentadas a una mesa pequeña con un plato entre las dos.

Padres de Hoy · Capítulo 6

Cuando los niños no quieren comer

El apetito y el vínculo que lo sostiene: respetar el ritmo del bebé, manejar al niño que rechaza lo servido, y evitar que la comida se vuelva un campo de batalla.

Para un recién nacido, alimentarse expresa la voluntad de vivir, y es su primera relación con la madre. Cuando un bebé no termina su comida, las madres suelen preocuparse e insistir. La falta de apetito puede tener causas físicas o psicológicas. La autora sostiene que la alimentación del bebé está moldeada por el vínculo con la madre: una madre ansiosa, o una que inconscientemente rechaza a un bebé no planeado, puede afectar el apetito del bebé. Sin embargo, advierte contra las generalizaciones; muchas veces el bebé simplemente tiene sueño y hay que respetar su propio ritmo.

Respete el ritmo del bebé. Marta y Roberto se preocupan porque su bebé de dos meses come poco, pero la despiertan para mostrársela a las visitas y luego le ofrecen el pecho cuando llora. Los bebés pequeños necesitan regularidad; cuando se rompen las rutinas, es difícil saber por qué lloran. Consulte al médico si el bebé no aumenta de peso.

Haga transiciones graduales. El paso del pecho al biberón, la introducción de sólidos (aprender a masticar y tragar pequeñas cantidades) y, alrededor de los 18 meses, la incorporación a la mesa familiar deben ser graduales. Las comidas en familia son un buen momento para enseñar modales en la mesa.

El niño que rechaza lo que se le sirve

Marisa, de casi tres años, rechaza todas las comidas, incluso las que ella misma eligió. Está en la etapa del “No”, así que ofrecerle opciones no ayuda. La madre debe mantener la calma: “Hice lo que me pediste. Si no lo quieres ahora, lo guardamos para mañana. No voy a cocinar otra vez”. Lo más probable es que la niña se salte una o dos comidas y luego acepte lo que se le sirve. No permita que la comida se convierta en una herramienta de manipulación.

Respete los gustos solo hasta cierto punto. El gusto se forma con el hábito (nos gustan el arroz y los frijoles porque crecimos comiéndolos), así que a los niños hay que ofrecerles frutas y verduras con regularidad, no solo hamburguesas y salchichas. Los niños no comen lo que nunca ven comer a sus padres. Picar papas fritas, galletas y dulces quita el apetito y muchas veces calma la ansiedad; busque el origen de la ansiedad y retire esos bocadillos. Los niños sanos regulan la cantidad según sus necesidades; no los obligue a comer más, pero vigile su peso y consulte al médico si baja.

El rechazo a la comida y los problemas emocionales

Un rechazo extremo a comer puede indicar un trastorno de la conducta alimentaria, como la anorexia nerviosa, que requiere tratamiento profesional. La autora señala que es frecuente en la adolescencia, cuando se intensifican los problemas emocionales de la infancia que no se resolvieron.

Niños que comen demasiado

Una vez descartados los problemas hormonales, comer en exceso suele tener causas psicológicas: ansiedad, soledad, falta de afecto o de atención, o sobreprotección, de modo que la comida se convierte en el único placer del niño. La autora recomienda una terapia que involucre a la familia, ya que los propios padres pueden dar el ejemplo de picar por ansiedad. Los efectos psicológicos son serios: burlas, apodos, exclusión social, menor autoestima y rendimiento escolar, y más problemas en la adolescencia si el peso no se equilibra durante la infancia.

Comer juntos al menos una vez al día trae grandes beneficios a toda la familia, porque fortalece el vínculo y la comunicación; un ambiente tranquilo y cálido favorece el apetito y la digestión. No deje que la hora de comer se convierta en un campo de batalla. Los problemas con la comida casi siempre tienen raíces emocionales, así que actúe a tiempo y ayude al niño a asociar las comidas con el contacto y la armonía.

Todos los capítulos

Un resumen con nuestras propias palabras de un capítulo de Padres de hoy: Instrucciones para criar a sus hijos en los tiempos modernos, de Iris Yankelevich, LCSW (Llewellyn Español, 2006). No es una reproducción del texto original. Más sobre el libro.

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